Antiguo Hospital San José. Maracay.
Cuna de la Congregación


Culminaba el año 1900, bajo el mandato del general Cipriano Castro, contra cuyo régimen se levantarán grupos revolucionarios, sembrando desolación y muerte cuando precisamente un terremoto conmueve a Venezuela. Poblaciones casi extinguidas, familias desamparadas, templos derrumbados e interrupción de actividades con los consiguientes trastornos en la vida pública, era el panorama que vislumbraba nuestra Nación. Se inicia el año de 1901, momento en el cual el P. López Aveledo se dedicaba arduamente a la restauración del templo y a la reedificación del hospital. La época se tornaba dura, sin embargo, la obra acompañada de sacrificios y oración no se abandonó.

Seguían pasando los días, y tras intensos momentos de oración dados por las circunstancias sociales del momento, había ya madurado la idea de fundar un instituto religioso a favor de los pobres, al cuidado de los enfermos y de los niños huérfanos, esto último pedido por la hoy conocida Beata Madre María de San José, el Padre Vicente López Aveledo, junto a otras jóvenes cofundadoras.

La necesidad de conseguir diariamente el alimento hacía que se apresuraran a llevar a casa las primicias de la recolección para preparar el almuerzo. Esta tarea de recolectar era muy fuerte para aquellos tiempos, en que no había tantos recursos como hoy, aún cuando la generosidad del pueblo en darles cuanto pudiese era mucha.

La obra se sostenía por medio de una junta de señoritas decididas, valientes, llenas de entusiasmo y de fe a quienes nada les arrebataba para emprender con bríos la obra del Reino y aunque sufrieran muchas penurias y trabajos, nunca les faltó el alimento, medicinas y ropas a los pobres de las casas hogares y hospitales existentes, siempre confiando en la providencia divina.

La pobreza era el patrimonio de aquellas hijas de San Agustín. La alimentación, escasa, a veces constaba solamente de un plato de sopa y pan. El Señor bendecía la obra. Las jóvenes religiosas se sentían cada vez más felices en su nuevo estado.

Con la fundación del primer hospital de Maracay, comienzan una intensa labor que continuará a través de los años propagándose por todo el territorio nacional, unidas a jóvenes que deseosas de dar su vida al Señor y trabajar por la extensión de su reino, se inmolan día a día al servicio del pueblo pobre y sufriente de Dios. Cumplidos ya 26 años de fructífera labor, nuestra madre Fundadora recibe la aprobación diocesana de la Congregación, el 17 de septiembre de 1927, otorgada por el mismo arzobispo, Mons. Rincón González, quien se traslada personalmente a Maracay con este fin. La Congregación adquiere personalidad jurídica el 17 de noviembre de 1934 y el 21 de Mayo de 1950, Año Santo, es agregada a la orden de los Agustinos Recoletos, cuyo nombre asume. Dos años más tarde, recibe la aprobación pontificia el 15 de noviembre de 1952.

La Congregación hoy se hace presente en diferentes lugares del país, tales como:

El Instituto Carmela Valera (Maracaibo, Edo. Zulia),

Instituto Dr. Gualdrón (Barquisimeto, Edo. Lara),

Casa Hogar: Nstra. Sra. de Coromoto (Coro, Edo. Falcón)

Casa Hogar Inmaculada Concepción (Maracay),

Santuario de la beata María de San José (Maracay)

el Ancianato San José (Maracay),

Instituto Corazón de Jesús (Los Teques, Edo. Miranda);

Escuela parroquial, Padre Frías (Palmira, Edo. Táchira),

Colegio Ntra. Sra. de Coromoto (Puerto Cabello, Edo Carabobo),

Casa Madre María (Choroní, Edo. Aragua),

Ancianato Dr. Lizarraga (San Felipe, Edo. Yaracuy)

Colegio la Divina Pastora (Caracas, Distrito capital)

Ancianato Monseñor López Aveledo (La Victoria, Edo Aragua)

Ancianato Santa Eduvigis (Tocuyito, Edo Carabobo).

Casa María de San José (Contumazá, Dpto. de Cajamarca, Perú)

Casa de evangelización María de san José (Villa del Rosario,Dpto. Norte de Santander, Colombia)

Ancianato Madre María de San José (Cartago, Dpto. Valle de Cauca, Colombia) (En construcción)

Todas estas obras están guiadas bajo una misma línea de acción y han permanecido gracias al apoyo de bienhechores, empresas privadas y otras instituciones benéficas, quienes de una u otra forma han hecho posible que hoy, nuestra obra exista en nuestro país, desde el año 1901.