Novena (día 4to) 

Beata María de San José

 

Oración inicial:


Padre infinitamente misericordioso y providente, que derramas los dones de tu Espíritu sobre aquellos que te buscan con sincero corazón, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te ofrecemos esta novena a fin de que por intercesión de la beata María de san José nos concedas la gracia que te pedimos, si es para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Día cuarto:


4. MUJER DE ORACIÓN

Con su palabra y su ejemplo, Jesús nos enseña que orara es entrar por amor en comunión con la voluntad del Padre. En el transcurso de la prolongada existencia de la Madre María como cristiana, servidora de los pobres, fundadora y superiora general, bajo el embate del sufrimiento y de las pruebas, su oración fue purificando y elevando su espíritu, confiriéndole ese aire de serena majestad que la caracterizó y que se percibía como una irradiación de paz extraordinaria. La práctica de la oración constante prolongada en la actividad, en el trabajo, mantenía a la sierva de Dios unida a él siempre y en todo lugar y circunstancia, tanto que unanimente los testigos leen en ella una dulce mirada y una paz exterior constante. En su humildad afirmaba:"Pido al divino Espíritu me enseñe a meditar como deseo, pero nada! Siempre como un asnito en la presencia del Amor de los amores". A este respecto, en el proceso sobre su vida y virtudes llevado en el Vaticano, uno de los teólogos afirma: "Es obvio que la sierva de Dios ... se ve y se sienta espiritualmente "pobre" en modo proporcional a las luces que la inundan de lo alto. Sin embargo, es una prueba de sus concretos progresos en la vía de la perfección". (Pídase la gracia especial).

Oración final:


Te damos gracias, Señor, por el infinito amor con que nos amas, por tus constantes dones y gracias, especialmente por el don de la fe, el don de tu espíritu, el de la Eucaristía y el de tu Santísima Madre.

Jaculatoria:

Madre María de san José, bendícenos y acompáñanos.