Recomendaciones prácticas.


Extraídas de cartas dirigidas a las Hermanas.

" A cada paso debemos dar gracias a Dios por tantos beneficios.

" A cada instante tenemos que bendecir al Dios tres veces Santo.

" No debe tenerse miedo cuando Dios está con nosotros. No sea cobarde. ¡Adelante!

" Sea mujer fuerte como la del Evangelio, nada de tonterías.

" Siga todo su corriente y nada nos desanime en la encantadora vereda de nuestro camino.

" Dígale que sin recursos espirituales no pueden permanecer ahí.

" No quiero sean mujeres dando clase: las quiero religiosas.

" Así debe ser: estudiando, no por obediencia, sino por Dios, por el bien de los niños y por su Congregación. No van a ganar ningún sueldo en esta tierra bendita, y digo bendita porque en ella ganaremos muchos méritos para el cielo.

" Es mejor tener un poco de calma, que hacer las cosas a lo pronto.

" Deliberando bien las cosas, con calma, paciencia y prudencia, puede hacer mucho bien.

" Es bueno, a mi pobre entender, no oir sólo a una, aunque diga toda la verdad que quiera.

" Si usted sabe hablar a solas con las Hermanas, ellas sabrán recibir las amonestaciones.

" Usted debe hacer lo que Dios le inspire: tantos consejeros la van a volver loca.

" A todo pecado, misericordia. La superiora debe ser madre.

" Hay que tener corazón de madre, no sólo para los niños, sino también para nosotras, [las Hermanas].

" Trabajemos con alegría y amor de Dios.

" No hay que asustarse por nada: Eso es cosa de "Ño demonio" y más nada.

" Pidamos la fidelidad hasta el último suspiro.

" Que no haga alarde de su saber, pues son dones de Dios.

" Bastantes defectos tenemos para estar criticando a los demás.

" Todo está muy bien así: Hermanas y superiora muy unidas.

" Todo pasa en la vida y ya llegará el término de todo. Aprovechemos las pequeñeces que el esposo nos manda. ¡Adelante, siempre adelante!

" No adelanta [en la vida espiritual] porque vive pensando en las tonterías que le hacen, pero no en lo que ella hace.

" Vamos a hacerle una guerra a las faltas de caridad. Dígaselo al confesor.

" ¡Qué encantadora es la unión! Dios las conserve en esa paz y unión que vi.

" Donde hay tantas de diferentes caracteres y educación, no me extraña que el mar levante sus olas. ¡Es natural!.

" No desperdicie [la ecónoma], pero dé lo necesario.

" Hable, mire que la tentación descubierta es vencida.

" Las Hermanas no son niñitas que debemos vigilar: cada una debe saber a lo que se ha comprometido.

" Lo que deseo es que todas vivan unidas en paz y tranquilidad.

" Trabajen como siempre, en paz y alegría.

" No me parece bien que reprenda delante de las demás. Lea el "Libro de las superioras" y verá cómo deben tratarse las Hermanas.

" Si nosotras las viejas, todavía no hemos adquirido la humildad, ¿cómo queremos que las jóvenes la tengan ya? ¡Imposible!

" Me gustaría que el trato para todas [las Hermanas] fuera menos fuerte.

" Le digo trate bien a las Hermanas y les proporcione buena alimentación.

" No hay que angustiarse ni mortificarse: estamos en manos de Dios, que es nuestro Padre y nuestro todo.

" ¡Adelante y nada de cobardías! ¡adelante y siempre adelante!

" No podemos vivir a nuestro querer y anchura. Así, no sé qué cielo esperamos.

" No hay oficio bajo en el servicio de Dios... Para algo servirán. Si no son teólogos, bachilleres o normalistas, servirán para barrer o cocinar.

" Que el amor de Jesucristo embriague todo su ánimo y ocupe todo su corazón.

" Algunas veces las caídas hacen mucho bien.

" Es necesario orar siempre. ¡Cuán gran ejemplo nos da nuestro Señor de la oración! Toda su vida mortal fue una continuada oración... y en el adorable Sacramento, ¿queremos mayor modelo de oración? Ahí ora continuamente en ese su estado de anonadamiento.

En las Prescripciones.

Dudé un poco antes de decidirme a tratar este punto, ya que podría juzgarse más acorde al plano jurídico. Sin embargo, mi propósito es extraer aún de este terreno el "espíritu" que de él rebosa.

1. En el documento fundamental que es la REGLA DE SAN AGUSTÍN, todo gira en torno a la caridad; las demás virtudes están en función de ella: "Unidas en un solo corazón y un alma sola en Dios".

2. En los primeros ESTATUTOS DE LA CONGREGACIÓN (1903), se puntualiza el carácter específico de la naciente Congregación, en una vida de auténtica pobreza, de fraternidad y de oración, al servicio de los más necesitados.

3. Estos Estatutos de 1903 recogen una nota muy peculiar de nuestra Madre y que ella nos lega como patrimonio: "El amor a la Eucaristía no debe tener límites en nuestros corazones; ellos deben abrazarse en ese fuego divino que arde sin jamás consumirse. Sí: amemos mucho a nuestro Dios Sacramentado"

En estrofa aparte repite la misma idea así:

"Amar mucho a Jesús Sacramento
debe ser nuestro mayor anhelo,
que si esto llegamos a alcanzar
seremos muy felices en el cielo".

4. Las primeras constituciones manuscritas, son más bien un manual de sencillas normas prácticas disciplinarias (recuérdese que aún no existía el Código de Derecho Canónico"). A título de ejemplo, una de estas normas rezaba: "Nos está prohibido tratar de linajes y parentelas para no faltar a la caridad con nuestras Hermanas".

5. En el texto constitucional de 1931, capítulo 13, se exhorta a: "observar estas constituciones y la Regla que rige a esta humilde Congregación, pero sólo por amor a Dios nuestro Señor, a quien se han consagrado con entera libertad". Este párrafo se observa en la constitución vigente precedido del versículo 13, capítulo 13 de la carta a los romanos: "El amor es la plenitud de la ley".

6. Para 1953, el capítulo X del texto constitucional, define como normas generales de la Congregación: "La intensa ley de la caridad y amor de Dios que el Espíritu Santo imprime en los corazones; los cánones de la Iglesia, la Regla de San Agustín como guía fundamental y las presentes constituciones".

Antes afirmé que la Madre María fue más adicta al "espíritu" que a las prescripciones. No se empeñaba tanto en éstas cuanto en aquél. "Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios" (Rom 5, 14).

Se me ocurre pensar que bien convencida estaba la Madre de la necesidad de que sus religiosas hicieran "vida" ese espíritu que ella quería inculcarles tanto con su ejemplo como con su constante motivación. El sentido moral y espiritual de la "apropiación", es hacer que un ideal, un estilo de vida a partir de una propuesta intrínseca, se vuelvan propios, como algo que me pertenece y nace de mí. Es el paso de lo nocional a lo real, lo cual exige todo un proceso de maduración personal.

En otras palabras, como sinónimo de apropiación puede hablarse de "percepción existencial", que indica que cuando he hecho mía una idea, una experiencia de Dios, no necesito que me lo impongan desde fuera. Sólo mediante esta vivencia profunda e íntima, la persona crece y madura hacia ascensos reales. Muchos se quedan en lo nocional, jamás llegan a interiorizar su fe, sus compromisos; de ahí la mediocridad. Para alcanzar estas metas y superar los numerosos obstáculos del camino, la Madre María se empeñaba en involucrar totalmente la conciencia de sus hijas mediante una auténtica vida de oración y del amor radical a Jesús Sacramentado.