VIII. ANSIA DE PERFECCIÓN Y DE CIELO


El ideal de la santidad es gracia divina que exige permanente y progresiva respuesta por parte del cristiano en la práctica de las virtudes bajo la guía del Espíritu Santo. Es ésta una de las características de la Madre María: su continua ansia de perfección, de siempre "más", que la impulsó a desarrollar una tenacidad y perseverancia admirables. "Quiero ser santa, pero santa de verdad", decía. Este "querer" se hizo vida en ella y se plasmó en todos sus escritos.

En 1920 escribe:

"Quiero trabajar con este fin muy mucho , aunque me costare la vida. Sí, quiero, a fuerza de vencimientos, alcanzar las virtudes que tanto necesito para agradarte... No quiero sino amarte mucho". (E. 1920)


1. Opiniones de los Teólogos de Roma:


En el Congreso peculiar sobre virtudes, los censores teólogos opinan:

"Los escritos espirituales [de la Madre María], ofrecen una clara imagen de la no común estatura espiritual de la sierva de Dios y de su continuo esfuerzo por tender a la perfección cristiana. De hecho, analizando sus escritos, se aprecia sin dificultad el continuo avance en el camino de la santidad" (Voto VIII). " La continua búsqueda de la perfección se nota en la severidad con la cual se juzga, lamenta su escaso progreso, renueva sus propósitos de enmendarse y de combatir lo que ella llama su "pasión dominante", esto es la impaciencia" (Voto IV). Otro censor añade: "No todo fue fácil y monolíticamente perfecto para Laura Alvarado, después Madre María de San José, desde el inicio, desde su infancia. Las dificultades provenientes de su fuerte carácter en el ejercicio del gobierno de la naciente Congregación, fueron vencidas con la práctica verdaderamente heroica de las virtudes junto a la ascesis, a la oración y a la penitencia... Lo que cuenta es la fuerte y firme voluntad de "ser santa" o como ella dice: esposa de Cristo, sierva de los pobres y sierva de Dios" (Voto V). He aquí su mérito.