La santidad



     Ordinariamente manejamos el término "santidad" sin poseer de él una noción clara; elementalmente sabemos que "santo" es todo aquello que de alguna forma tiene relación directa con Dios, pureza y bondad infinitas; el "solo Santo".
     La Biblia nos transmite aquella visión en la que espíritus celestes adoran a Dios cantándole: "Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del universo...", alabanza que la liturgia católica ha trasladado a la "Plegaria Eucarística" de la misa. Y la misma liturgia continúa: "Santo eres en verdad, Señor, FUENTE de toda santidad". Si; Dios es el único Santo; pero como Él es AMOR y el amor es donación, apertura, comunicación, Dios nos hace hijos en su Hijo Jesucristo, "de cuya plenitud todos recibimos" (Is 1,16). En su Hijo, Dios nos hace partícipes de su santidad mediante la gracia sobrenatural. Nos transmite su propia vida. Por eso somos hijos.
     Como hijos de Dios en Cristo, todos estamos llamados a ser santos. En esta vocación concurren dos factores: la iniciativa operante de Dios y la respuesta humana en pleno ejercicio de su libertad.
     El grado de santidad corresponde al grado de crecimiento en la comunión con Dios.
     La madre Iglesia, pastoralmente solícita del bien de sus hijos, acogiendo sus aspiraciones y con la autoridad otorgada por Cristo, declara oficialmente "santos" a aquellos candidatos que habiendo fallecido en concepto de santidad, y mediante exhaustivo estudio de su vida y virtudes, alcanzan por parte de Dios la prueba de un milagro, es decir, de un hecho sobrenatural sólo factible a la omnipotencia divina. Todo queda instrumentalizado en la "Causa de canonización".
     Para ser más precisos, la causa de canonización, es el asunto en cuestión (la santidad de X persona) y se introduce o se inicia: se requieren pruebas testificales (de testigos) y documentales (escritas).
     El origen de las causas de canonización se remonta a los primeros siglos del cristianismo en relación al culto de los mártires, y posteriormente a los confesores (eximios defensores de la fe) y, finalmente, a aquellos candidatos cuyas virtudes cristianas en grado heroico, sean comprobadas.
     El objetivo de estas causas es proponer nuevos modelos de fe e intercesores ante Dios, a la vez que son una señal de la vitalidad de la Iglesia.
     Antiguamente, las beatificaciones se efectuaban a nivel de diócesis y no se exigía el límite de tiempo: podía iniciarse inmediatamente después de la muerte. Hoy se exige un límite de 5 años a partir del deceso.
     En cuanto a las personas, se llama "actor" a quien solicita la causa ante la autoridad competente. "Postulador" es la persona nombrada por el "actor" como representante legal: Él defiende los intereses de la causa y, en la práctica, es "el alma del proceso".
     Lo que en lenguaje vulgar se conoce como el "abogado del diablo" es el "promotor de justicia", a quien corresponde velar para que se observe fielmente la ley.
     A través de las sucesivas fases de la causa se denomina al candidato:
     1. Siervo de Dios: cuando la Santa Sede mediante el "nihil obstat" comunica que "no hay obstáculo" alguno para introducir la causa.
     2. Venerable: Sigue a la declaración de las virtudes heroicas del candidato.
     3. Beato: Significa bienaventurado y se declara tal, después de la comprobación de un milagro sometido a proceso.
     4. Santo: En la actual legislación eclesiástica se exige un nuevo milagro antes de esta declaración final.
     El nuevo santo pasa a formar parte del "santoral" de la Iglesia, es decir, la Iglesia autoriza oficialmente el culto público a estos héroes de la vida cristiana, partícipe, de la santidad divina en grado eminente.
     En cuanto a la exhumación, basta decir que, próxima la beatificación del Siervo de Dios, se procede al reconocimiento del cadáver, se extraen algunas reliquias y, si se estima oportuno, se trasladan los restos mortales a un lugar de fácil acceso para los fieles.
     No es necesario trasladar los restos al sitio de beatificación, ya sea en Roma o en cualquier otro lugar donde la ceremonia se realice.