4. La niña del Cristo


     Varias circunstancias concurrentes en la vida de Laura a sus 13 años de edad, marcarán el rumbo de sus ideales.
     Plácida, su prima, hija de la tía Mercedes, es a su vez, su gran amiga, casi como una hermana. Plácida es coqueta y le habla de modas, de fiestas y de galanterías, lo que a Laura desagrada. Por otra parte, los planes de sus padres está orientados hacia un futuro matrimonio de su hija.
     Ella quiere ser toda de Dios, pero ¿cómo? en Venezuela no se conocen religiosas. Los conventos de clausura han sido eliminados por el presidente Guzmán Blanco, al igual que los seminarios. Su gobierno ha sido para la Iglesia de Venezuela una verdadera purificación.
     Un día, mientras oraba en el templo de Maracay, "Me inspiró el dulce Jesús del tabernáculo preguntarle: ¿Y no puedo unirme a ti (en matrimonio), como las demás mujeres a los hombres?" Y sintió en lo profundo de su alma un clarísimo SI. Era el 16 de Julio de 1888, festividad de la Virgen del Carmen. Y, aunque ella reconoce que entonces no tuvo pleno conocimiento de lo que hizo en este gran día, será una experiencia inolvidable a lo largo de su existencia: Se consideró desde aquel momento extraordinario, la prometida de Dios.
     A los pocos meses, el 8 de diciembre de 1888, efectúa felizmente su tan ansiada primera comunión; y ya instruida por el Párroco Antonio Ferrer, "con alegría indecible" pronuncia un voto privado de virginidad al único amado de su corazón: Jesús Sacramentado. Por eso afirma: "En la Eucaristía está mi tesoro y allí está mi corazón". Se desprende de sus pequeñas vanidades: sus amados crespos, sus joyas. Desde este memorable día comenzará a observar los tres votos de obediencia, pobreza y castidad, y promete vivir con la mirada discretamente baja, característica particularmente suya. En lugar de sus prendas, llevará en adelante un crucifijo sobre el pecho, circunstancia que le merecerá de parte del pueblo el nombre de "La niña del Cristo".
     A esa edad, convierte su hogar en una escuela para los niños pobres, a quienes también prepara para la primera comunión. Al encuentro de los gastos que esta iniciativa le ocasiona, confecciona dulces criollos para la venta, en la cual colaboran sus padres y sus maestras, la familia Blanco.