12. La llamaron Mamaíta


     ¿No es lógico que de estos flagelos sociales surgieran dolorosas consecuencias? Ahí tenemos en las clases populares, serias situaciones de orfandad, niños sin hogar. Ella, la Madre María, que desde niña soñaba ser la "mamaíta" de un centenar de niños pobres, comienza a trabajar en este sentido. Los adultos necesitan hospitales, pero los niños una familia, un hogar lleno de afecto. Será ésta su obra predilecta.
     Quiere fundar el primer asilo para huérfanos. El padre López duda de que pueda sostenerse. Ella lo anima a confiar en la divina Providencia. En el mismo hospital "San José" destina para ellos un espacio. Reúne un grupo pequeño de los más necesitados y el 24 de Mayo, bajo la protección de la Madre de Dios, funda el "Asilo Inmaculada Concepción" en la ciudad de Maracay. Es el año 1905. Desde entonces, la Madre María se traslada con sus niños a una casa alquilada por Bs. 40, cancelando semanalmente "lo que buenamente podía".
     Aquella obra era un reto. El padre López la había autorizado diciendo: "Si dura un mes y se sostiene, le aseguro su duración".
     La Madre María con satisfacción informa que, a pesar de todo, ni un sólo día sus huérfanos se han acostado sin alimentarse: la dieta básica era el topocho (cambur), cocido, asado o frito; con dos bolívares se preparaba un hervido o carne molida, y en temporada de mangos, el delicioso fruto servía de postre.
     Inicialmente, y por la necesidad imperante, los "hogares" de la Madre María, fueron mixtos, hasta que la autoridad eclesiástica intervino y ella obedeció dejando sólo las niñas, aunque como ella expresa: con gran dolor.
     Los huérfanos van en aumento; la casa alquilada en la calle llamada de la estación, hoy Soublette, es ya insuficiente. El Señor Francisco (Pancho) Gómez, antiguo benefactor del hospital, le cede su vieja casa en la calle Santos Michelena y a ella se traslada en 1906. Esta casa se convierte en Casa Madre, noviciado y Casa de ejercicios espirituales para las Hermanas de la Congregación.
     Los niños se acostumbraban a llamarla "Mamaíta". Los educa, los enseña a reír, a jugar, a comer a la mesa con cubiertos. Es feliz en medio de ellos. Además de las Hermanas, junto a ella está su madre, doña Margarita, a quien los niños llaman "abuelita". Al padre López le dicen "papá mío". Es un hogar.
     ¿Qué pretende la Madre María con estos hogares para huérfanos? Ella lo determina en sus estatutos: Librarlos de los peligros a los que se hallan expuestos, educarlos cristianamente y enseñarles algún oficio concerniente a su sexo.