17. Bajo el auspicio de Dios


     Las gracias y favores obtenidos por la intercesión de la Madre María, se multiplican en la patria y fuera de ella. Su fama de santidad se acrecienta de día en día. Los Agustinos Recoletos estimulan e instan a la apertura de la causa de canonización. En 1978 el Capítulo General de la Congregación para entonces presidida por la Madre Guadalupe Velasco Martínez, determina solicitar la debida autorización. El padre Eugenio Ayape, pese a que reside en España, acepta gustoso ser el promotor de la causa. En Venezuela, la Congregación de las Agustinas Recoletas asume la responsabilidad del caso y trabaja intensamente en la investigación histórica, recopilación de datos, testimonios y documentos, y publica varias obras de carácter divulgativo. Todo con la aprobación de las autoridades eclesiásticas del país.
     En 1982, la Hermana Teresa Silva miembro de la Congregación de las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, después de 26 años de enfermedad y 4 de invalidez, alcanza repentina y total curación, atribuida a la intercesión de la Madre María de San José: A los 50 años de edad la Hermana fue sanada de osteoartrosis. Este mismo año y por invitación del gobierno general, queda constituido postulador de la causa, el padre Romualdo Rodrigo, Agustino Recoleto, abogado para las causas de los Santos en el Vaticano.
     El proceso de virtudes de la Madre María se inicia en 1983. Se introduce también el caso de la Hermana Teresa y se recaban las pruebas testificales y documentales. Después de haber declarado Venerable a la Madre María el 7 de Marzo de 1992, su Santidad Juan Pablo II publica solemnemente el decreto de la aprobación del milagro el 23 de diciembre de 1993, previo estudio y unánime aprobación de los expertos: médicos, teólogos y cardenales.
     El decreto papal deja abiertas las puertas a la beatificación. Por tal motivo, cumplidos los requisitos de ley, y en presencia del obispo de Maracay, Monseñor José Vicente Henríquez Andueza, el padre Romualdo Rodrigo, postulador de la causa, la Madre Ligia Díaz R., el Vicario de los Recoletos y el gobernador de Aragua, más otras personalidades, se procedió a la exhumación de los restos el 19 de enero de 1994 a las 9 de la mañana, hallándose su cuerpo incorrupto.
     No dejó de ser un hecho desconcertante: En medio de la destrucción casi total de la urna de madera, por la humedad del subsuelo, su cuerpo intacto con el atuendo religioso en perfectas condiciones y la cruz de madera junto al tallo del ramo de azucenas con las hojas aún verdosas. Al trascender la noticia, el pueblo se volcó a la capillita.
     A solicitud de las Hermanas Agustinas, un equipo de profesionales (especialistas médicos, patólogos, antropólogos físicos y en escultura facial) bajo la dirección del doctor Enrique Aponte Viloria, se encargó de estudiar y someter el cadáver a técnicas especiales de preservación, para luego ser expuesto a la veneración de los fieles.