10. Agustinas al servicio
de los pobres


     El año 1900 en Venezuela es época de guerrillas. En Octubre de ese año un terremoto conmueve a todo el país. Poblaciones casi desaparecidas, familias desamparadas, templos derrumbados, actividades interrumpidas con los consiguientes trastornos públicos.
     A nivel eclesial, al Arzobispo de Caracas, Monseñor Críspulo Uzcátegui, por motivos de salud es sustituido en sus funciones por el Vicario Provisor, Monseñor Juan Bautista Castro.
     Contra el régimen del presidente Cipriano Castro, se suscitan sucesivas rebeliones hasta 1901, cuando estalla la sonada revolución "Libertadora", cuyo protagonista es el acaudalado hombre de negocios Manuel Antonio Matos, concuñado de Guzmán Blanco.
     Junto a Laura y, animada por el mismo ideal de consagrarse a Dios, labora su fiel amiga Ulpiana Gil. Durante 8 años han trabajado dura y abnegadamente en el hospital y, previa oración y conversación con las dos jóvenes, el 22 de enero de 1901, el Padre López Aveledo funda con ellas la Congregación de las Hermanas Agustinas. A los pocos días se les agregan otras dos jóvenes: Francisca Rojas y María Félix Rodríguez.
     Dada la convulsionada situación política del país, la comunicación con el arzobispado de Caracas, no era fácil. Necesitan la licencia para la vestición del hábito religioso y ellas, las jóvenes, querían vestirlo el próximo 11 de febrero, festividad de la Virgen de Lourdes. Por tal premura encomiendan el caso a la "abogada de lo imposible", Santa Rita de Casia, prometiéndole serían como ella, Agustinas.
     La respuesta de Monseñor Juan Bautista Castro va dirigida al Padre López Aveledo: "Se me pide por una señorita llamada Laura María en unión de otras que la acompañan en el servicio el hospital de esa parroquia, permiso para vestir un hábito religioso. Si esto no presenta ningún inconveniente, lo concedo con gusto a esas buenas servidoras de los pobres".
     Es tanta la estrechez económica que no alcanza la tela adquirida y Laura elige para ella el hábito usado de una piadosa señora, pariente suya.
     Los nuevos nombres de las Hermanas son: María, Catalina, Francisca y Máxima, todas "de San José", patrón de la parroquia de Maracay.