EXHUMACIÓN DE LOS
RESTOS MORTALES DE LA BEATA MARÍA

(Tomado del libro "La niña del Cristo" de la Hna Dilia Barrios).



Después de haber declarado Venerable a la Madre María el 7 de Marzo de 1992, su Santidad Juan Pablo II publica solemnemente el decreto de la aprobación del milagro el 23 de diciembre de 1993, previo estudio y unánime aprobación de los expertos: médicos, teólogos y cardenales.
     El decreto papal deja abiertas las puertas a la beatificación. Por tal motivo, cumplidos los requisitos de ley, y en presencia del obispo de Maracay, Monseñor José Vicente Henríquez Andueza, el padre Romualdo Rodrigo, postulador de la causa, la Madre Ligia Díaz R., el Vicario de los Recoletos y el gobernador de Aragua, más otras personalidades, se procedió a la exhumación de los restos el 19 de enero de 1994 a las 9 de la mañana, hallándose su cuerpo incorrupto.
      No dejó de ser un hecho desconcertante: En medio de la destrucción casi total de la urna de madera, por la humedad del subsuelo, su cuerpo intacto con el atuendo religioso en perfectas condiciones y la cruz de madera junto al tallo del ramo de azucenas con las hojas aún verdosas. Al trascender la noticia, el pueblo se volcó a la capillita.
     A solicitud de las Hermanas Agustinas, un equipo de profesionales (especialistas médicos, patólogos, antropólogos físicos y en escultura facial) bajo la dirección del doctor Enrique Aponte Viloria, se encargó de estudiar y someter el cadáver a técnicas especiales de preservación, para luego ser expuesto a la veneración de los fieles.

FOTOS DE LA EXHUMACIÓN

El ataúd, antes de ser sacado, después de 27 años.
Nótese ya agrietado por la humedad.


Juramentación Hna Dilia, encargada de la causa de Beatificación


Juramentación Madre Ligia, superiora general.


Aspectos de la exhumación


Aspectos de la exhumación


La Hermana María Águeda preparando
la lencería para el sarcófago de cristal.