MINISTERIO DE DANZA "LA GLORIA DE DIOS"

La danza desde tiempos bíblicos ha sido una expresión de la alabanza y la adoración a Dios.

El catecismo de la iglesia en los numerales 2702 y 2703 dice:

2702: Esta necesidad de asociar los sentidos a la oración interior responde a una exigencia de nuestra naturaleza humana. Somos cuerpo y espíritu, y experimentamos la necesidad de traducir exteriormente nuestros sentimientos. Es necesario rezar con todo nuestro ser para dar a nuestra súplica todo el poder posible.

2703: Esta necesidad responde también a una exigencia divina. Dios busca adoradores en espíritu y en verdad, y, por consiguiente, la oración que brota viva desde las profundidades del alma. También reclama una expresión exterior que asocia el cuerpo a la oración interior, porque esta expresión corporal es signo del homenaje perfecto al que Dios tiene derecho.


Por lo tanto la danza es una expresión válida dentro de la liturgia católica, la danza debe en todo momento respetar la liturgia, nunca sustituirla ni cambiarla.


Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (1975)
La Danza Religiosa, una Expresión de Alegría Espiritual


La danza puede ser un arte: una síntesis de las artes medidas (música y poesía) y las artes espaciales (arquitectura, escultura, pintura). Como arte que, por medio del cuerpo, expresa sentimientos humanos, la danza está especialmente adaptada para que signifique alegría.

Así, entre los místicos, encontramos intervalos de danza como expresión de la plenitud de su amor a Dios. Recuerden los casos de S. Teresa de Ávila, S. Felipe Neri, S. Gerardo Mayela. Cuando el Doctor Angélico deseó representar el paraíso, lo representó como una danza ejecutada por ángeles y santos.

La danza puede tornarse en oración que se exprese con un movimiento que implique todo el ser, alma y cuerpo. Generalmente, cuando el espíritu se eleva a Dios en oración, también involucra al cuerpo.

Se puede hablar de la oración del cuerpo. Éste puede expresar su alabanza o su petición con movimientos, igual a como se dice de las estrellas que con su movimiento alaban al Creador (Cfr. Baruc 3, 34). Varios ejemplos de este tipo de oración existen en el Antiguo Testamento.

Esto es especialmente cierto para los pueblos primitivos. Ellos expresan su sentimiento religioso con movimientos rítmicos. Entre ellos, en cuestión de adoración, la palabra hablada se hace un canto, y el gesto de ir o caminar hacia la divinidad se transforma en un paso de danza.

Entre los Padres y escritores eclesiásticos y en los textos conciliares hay mención de la danza, una evaluación de ésta, un comentario sobre el texto bíblico en que hay una alusión a la danza; más frecuentemente hay una condenación de las danzas profanas y los desórdenes a los que dan origen las danzas.

En textos litúrgicos, hay en ocasiones alusiones a la danza de los ángeles y elegidos en el paraíso (Cfr. "Entre los lirios que alimentas, rodeados por grupos de vírgenes que danzan") para expresar el "gozo" y el "júbilo" que caracterizarán la eternidad.